AMLO se reunió con Colosio 2 días antes se su asesinato
Un día como hoy, hace 23 años, fue asesinado en Lomas Taurinas, Tijuana; el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Donaldo Colosio.


El 23 de marzo de 1994, en un mitin de campaña en Lomas Taurinas, Tijuana, Luis Donaldo Colosio recibió dos disparos, uno en la cabeza y otro en el abdomen; quedó malherido, pero aún con vida. Fue trasladado al Hospital General de la ciudad. Poco más de tres horas después se anunció su muerte. Tenía apenas 44 años de edad.

Ese día México perdió “en primer lugar, a un gran mexicano, en segundo lugar, me obstino en creer, la oportunidad de una auténtica transformación política”, considera Santiago Oñate.

Y sobre todo, asegura Alfonso Durazo, el país perdió “a un futuro presidente que hubiese tenido una extraordinaria capacidad de concertación política para instrumentar exitosamente su proyecto, eso es lo que perdió, y lo perdimos todos”.

AMLO se reunió con Colosio

Andrés Manuel López Obrador, señaló en 2012, que “al igual que muchos mexicanos me dolió la muerte de Luis Donaldo Colosio“.

López Obrador: “habría aportado mucho al desarrollo del país, si se hubiese convertido en presidente de México” e informó además que, dos días antes de su asesinato (ocurrido en Tijuana, el 23 de marzo de 1994), ambos políticos sostuvieron un encuentro privado.

Fue “para cenar y exponerle al priista los programas sociales que se aplicaron en Tabasco” cuando López Obrador estuvo al frente del Instituto Nacional Indigenista en aquella entidad.

Su origen y arraigo familiar

Luis Donaldo Colosio Murrieta nació el 10 de febrero de 1950 en Magdalena de Kino, Sonora, a 80 kilómetros de la frontera con Estados Unidos. Fue el primogénito del matrimonio de Luis Colosio Fernández y Ofelia Murrieta García; le siguieron cinco hermanos.

Desde la primaria Luis Donaldo destacó en los estudios, ocupó los primeros lugares de rendimiento a nivel regional. Su temprano interés por la poesía, oratoria y declamación lo hizo ganar algunos concursos durante su juventud; éstas serían luego importantes herramientas en su carrera política.

Ya dentro de la política, trató de aprovechar al máximo su tiempo libre para dedicárselo a sus seres queridos. Daba clases en la Universidad Anáhuac, a inicios de la década de los 80, cuando conoció a Diana Laura Riojas, con quien se casó tras dos años de relación y tuvo dos hijos, Luis Donaldo y Mariana.

Leer: 'El PRI planea matar a López Obrador, como mató a Colosio'
'El PRI planea matar a López Obrador, como mató a Colosio'
El periodista Martín Moreno que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) estaría enviando la advertencia de que "AMLO no vivirá para ser Presidente de México".


Moreno analiza las recientes declaraciones del actual presidente del PRI, Enrique Ochoa Reza, quien ha difundido el rumor del "estado de salud" del que parece será el sucesor de Peña Nieto en Los Pinos.

El PRI mata

"El poder priista mata, como lo ordenó en 1962 cuando el líder opositor Rubén Jaramillo fue ejecutado en Morelos junto con toda su familia. 

El poder priista mata, como ocurrió con Luis Donaldo Colosio hace 23 años, en Lomas Taurinas, Tijuana.
 

El poder priista mata, como sucedió con José Francisco Ruiz Massieu en septiembre de aquel nefasto 1994.
 

Hoy, ese poder priista – con algunos nombres y hombres sobrevivientes del salinismo y otros agregados del peñismo-, amenaza con otra canallada: matar, desde ahora, a Andrés Manuel López Obrador, cuestionando su salud y, por tanto, sus posibilidades de llegar a Los Pinos en 2018".

Aquí la columna completa: 

Por Martín Moreno | @_martinmoreno

Una declaración aislada del dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, el 6 de marzo pasado en algunos programas de radio, asomó la nariz de una estrategia que, a todas luces, se antoja tan canalla como perversa: matar físicamente a Andrés Manuel López Obrador, bajo advertencias escandalosas sobre su “estado de salud” que, a decir de una andanada enderezada desde el PRI, lanzan, de manera velada pero indiscutible, un mensaje: AMLO no vivirá para ser Presidente de México.

Sí: ante lo que ya parece inevitable: que AMLO gane la presidencia en junio de 2018, tras el hartazgo cuasi generalizado de millones de mexicanos debido al desastre que ha significado el gobierno de Enrique Peña Nieto – corrupción del Presidente, de algunos de sus colaboradores y de gobernadores priistas, Casa Blanca, mala economía, soberbia, Ayotzinapa, ineficacia, más pobreza, etc-, y de cara a la urgencia de dar un golpe de timón y una sacudida a la manera de gobernar, los priistas comienzan a desempolvar las tácticas malditas para deshacerse de sus enemigos: matarlos.

El poder priista mata, como lo ordenó en 1962 cuando el líder opositor Rubén Jaramillo fue ejecutado en Morelos junto con toda su familia.

El poder priista mata, como ocurrió con Luis Donaldo Colosio hace 23 años, en Lomas Taurinas, Tijuana.

El poder priista mata, como sucedió con José Francisco Ruiz Massieu en septiembre de aquel nefasto 1994.

Hoy, ese poder priista – con algunos nombres y hombres sobrevivientes del salinismo y otros agregados del peñismo-, amenaza con otra canallada: matar, desde ahora, a Andrés Manuel López Obrador, cuestionando su salud y, por tanto, sus posibilidades de llegar a Los Pinos en 2018.

Otra canallada priista.

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“(López Obrador) ha subido de peso, se le nota cansado y pálido, ya no llega al final de las jornadas de trabajo. Hay que estar muy atentos a su salud…”, dijo Ochoa Reza en una entrevista radiofónica.

“Se le nota cansado, rápidamente se pone de mal humor, se ve disminuido…hay que estar con mucha atención sobre su estado de salud”, repitió el dirigente priista en otra entrevista. Con diversas palabras, el mismo sentido de perversidad: que no nos extrañe si se muere antes del 2018.

Lo dicho por Ochoa Reza respecto a AMLO, es grave por tres motivos fundamentales:

Primero, porque deja entrever que la salud de López Obrador no le permitirá contender, al cien por ciento, como candidato presidencial. Pero la perversidad radica, precisamente, en eso: que son solo palabras huecas, versiones infundadas salidas de la boca del líder del partido más corrupto, desprestigiado y cuestionado en el país: el PRI. ¿O acaso en el PRI tienen ya un examen médico de AMLO para asegurar que es frágil de salud? Son palabras al aire que, a pesar de su ilegitimidad, hacen ruido insano en torno a la próxima presidencial.

Segundo, porque el mensaje oculto en las advertencias de Ochoa Reza, es también nítido: AMLO no debe ser Presidente de México. El ánimo canalla en sus declaraciones – sin ningún sustento-, está implícito y carece de cualquier valor ético o moral: si no podemos por las buenas, pues será por las malas. ¿Cómo? Matando al adversario con anticipación. Como a Jaramillo. Como a Colosio. Como a Ruiz Massieu.

Tercero, porque, desde ahora, se intenta contaminar el proceso electoral del 2018 que definirá, nada menos, que al próximo Presidente de México. ¿Cómo? Ensuciándolo al tachar de “enfermo” – sin pruebas sólidas-, al puntero en las encuestas, al principal y más importante líder opositor de los últimos 16 años, y a quien tiene más posibilidades de ser el sucesor de Peña Nieto. Desvirtuar las elecciones presidenciales desde ya, inyectando una alta dosis de perversidad y maldad. La verborrea de Ochoa Reza lastima no sólo a AMLO, sino también, a quienes aún creen en que la vía para un cambio democrático está en las urnas. El mensaje de Ochoa es: no voten por un candidato enfermo.

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Bien haría Ochoa Reza en solicitar, primero que nada, un examen médico público, imparcial y confiable, para Peña Nieto, ya que son populares y conocidas las imágenes del mexiquense visiblemente demacrado, con los ojos hundidos, el cuello en un pellejo colgante, la palidez frecuente y la percepción de que está enfermo.

Bien haría Ochoa Reza en insistir en la captura de los Duarte (Javier y César), de los Borge y compañía, que saquearon las arcas públicas, en lugar de soltar rumores tan irresponsables como canallescos.

Bien haría Ochoa Reza en intentar, aunque le cueste trabajo, ser un político con ética democrática, en lugar de seguir apareciendo como un bravucón de barrio que esparce rumores.

Bien haría.

TW: @_martinmoreno

FB / Martin Moreno