López Obrador con Jorge Ramos acusa a Peña Nieto de operar ataques en su contra
El excandidato presidencial mexicano Andrés Manuel López Obrador acusó al presidente Enrique Peña Nieto y al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, de operar una campaña de desprestigio en su contra.


En entrevista con el periodista Jorge Ramos para el programa Al Punto, que se transmitirá el domingo 14 de mayo, López Obrador fue cuestionado sobre los videos donde se observa a una de sus compañeras del partido Morena, Eva Cadena, recibiendo dinero para supuestamente entregárselo en forma de recaudación para las elecciones.

“Peña Nieto en Los Pinos (vio los videos) y le entregó los videos a Chong, secretario de Gobernación, para que a su vez Chong entregara los videos a El Universal”, dijo Obrador, quien actualmente es uno de los políticos mejor posicionados en las encuestas para las elecciones presidenciales de 2018 en México.

En vez de ser un jefe de Estado, [Enrique Peña Nieto] se comporta como un jefe de pandilla”, acusó.

López Obrador inclusive calificó como “corrupto” a Peña Nieto, aunque aseguró que, de llegar a la presidencia en 2018, no estaría dispuesto a enjuiciarlo porque eso está en manos de otras instancias, ni tampoco a la actual primera dama, Angélica Rivera, los cuales se vieron envueltos en un escándalo de conflicto de interés al comprar una mansión a un contratista gubernamental.

“Yo no voy a actuar de forma autoritaria, va a haber un Estado de derecho. No va a haber persecución”, expresó el líder del partido de izquierda Morena.

Al ser cuestionado sobre si se ha reunido con el presidente Peña para tener alguna clase de negociación, el líder de Morena lo negó: “No, nunca; en un debate lo saludé”.

'Convencer a Trump'

Andrés Manuel López Obrador calificó de “racista” al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y agregó que si él llega a gobernar en 2018 convencerá a su entonces homólogo para que ambas naciones sean amigas.

“Vamos a convencer al presidente Trump de que lo mejor es una relación de amistad y de cooperación. Que no estamos a favor del muro, para decirlo con claridad: estamos en contra del muro, es una ofensa. Además eso es un retroceso en política exterior para Estados Unidos. Es un país que se engrandeció y es lo que es por los migrantes de todo el mundo”, dijo el excandidato presidencial.

“Querer convertir a Estados Unidos en un gueto es lo más irracional que puede haber. Entonces [decimos]: no al muro, no a la persecución de los migrantes en Estados Unidos”, sentenció el líder de Morena, un partido que se ha colocado como tercera y segunda fuerza política en algunas regiones de México donde anteriormente predominaba la preferencia por el oficialista Partido de la Revolución Democrática (PRI).

No opina sobre Maduro

A pesar de criticar a Trump, López Obrador no quiso dar una postura clara respecto al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela argumentando que esa nación "no se ha metido" con México. Sobre Raúl Castro tampoco se pronunció.

Estos temas son sensibles para López, pues en México existe una campaña mediática donde se le cataloga como "dictador" y se le compara con el expresidente venezolano Hugo Chávez.
Cómo Peña Nieto se encogió

Jorge Ramos Ávalos


¿En qué estaba pensando el presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuando invitó a Donald Trump a Los Pinos? Estaba pensando, por supuesto, en que le podía ganar. Pero calculó muy mal. Este será uno de los puntos más bajos de su Presidencia. Y eso es mucho decir después de Ayotzinapa, Nochixtlán, la Casa Blanca, el depa de Miami y más de 57 mil muertos.

Trump se fue de México sin dar una disculpa y sin cambiar, en lo más mínimo, su plan migratorio. Fue vergonzoso ver a Peña Nieto callado e inmóvil en su propia casa mientras Trump tomaba el control de la conferencia de prensa y escogía a los periodistas que le hacían preguntas en inglés. Trump dijo que sí habían hablado sobre el muro pero no sobre quién lo iba a pagar. Y Peña Nieto, que sabía que eso no era cierto, se quedó callado. Ese fue el día en que Peña Nieto se encogió y se convirtió en presidentito.

Cuando Trump terminó su show le dio la palabra a Peña Nieto. Ahí, ya sin un texto que leer, insistió en que su responsabilidad era "defender al pueblo de México". Pero, irónicamente, no lo hizo. Dos horas y media después del encuentro, Peña Nieto sacó un tuit diciendo que al principio de la reunión le dejó claro a Trump que México no pagaría por su muro. Entonces, ¿por qué no se atrevió a desmentir a Trump en público durante la conferencia de prensa?

Eso no es diplomacia. Eso es falta de carácter y liderazgo. No, Peña Nieto no representa a millones de mexicanos que son muy distintos a él.

Peña Nieto nos ha puesto a los mexicanos a jugar al psicólogo. ¿Por qué invitó a Trump? ¿Por qué se paralizó frente a él? ¿Por qué suavizó los insultos de Trump al decir que eran "malinterpretaciones"? ¿Lo asustó el bully de Trump?

Fue una reunión entre dos de las personas más odiadas por los mexicanos, tanto en México como Estados Unidos. Peña Nieto tiene la mayor desaprobación -74%- de un presidente mexicano desde 1995, cuando Reforma empezó a medirlo. En cuanto a Trump, el 73 por ciento de los latinos en Estados Unidos lo considera un racista, según una encuesta de Univision. Tal para cual.

¿Por qué se juntan los impopulares? Porque, en el fondo, quieren que la gente los quiera y están dispuestos a tomar altos riesgos. Peña Nieto no acaba de salir de las acusaciones de corrupción, plagio e incompetencia y necesitaba un fuerte golpe de timón. Presentarse como el defensor de los mexicanos frente al ogro de Trump le hubiera dado muchos puntos. Y Trump está en medio de una controvertida campaña y perdiendo en las encuestas.

Eso explica la reunión. Pero salió tan mal que esa misma noche en Phoenix, Arizona, Trump insistió en que construiría un muro de 1,900 millas en la frontera y que los mexicanos lo pagarían aunque ellos no lo supieran. Hasta ahí el éxito de la diplomacia mexicana.

Al final, Trump se salió con la suya y Peña Nieto fue el loser.

Trump aprovechó la situación al máximo. Fue la primera vez que se reunía, como candidato, con un Presidente y demostró que estos encuentros de alto nivel pueden arreglarse en solo unas horas, no meses. Además, ejercitó internacionalmente su ya famosa terquedad. Usó a Peña Nieto, como lo tituló con buen ojo el Reforma, y se fue sin una herida.

El verdadero muro de Trump está en su cabeza. Él quiere aislar a Estados Unidos del mundo y preservar su tradición anglosajona. Por eso el muro y su lucha contra los inmigrantes latinoamericanos, por eso su rechazo a los tratados de libre comercio y su desdén por las organizaciones planetarias.

Pero la apuesta de Trump es muy arriesgada. Él cree que puede ganar sólo con el voto de los estadounidenses blancos y yo creo que se equivoca. Ya no hay suficientes votos blancos en Estados Unidos como para ganar la Casa Blanca. Sin afroamericanos, latinos y asiáticos se acabó la fiesta. En dos meses veremos si tuvo la razón.

Peña Nieto, por su parte, desaprovechó una oportunidad única para cambiar la narrativa de su fallida Presidencia. El patriotismo, tanto en política como en el futbol, debe ser utilizado en muy contadas ocasiones. Pero en este caso Peña Nieto tenía todo el derecho -y el apoyo de millones de mexicanos- para mostrar su indignación y enojo frente a Trump.

No lo hizo. Le faltó... todo.


@jorgeramosnews
Cómo tumbaron al Presidente ¿por qué en Guatemala hubo justicia y en México no?: Jorge Ramos
Guatemala le ha dado una gran lección a México sobre cómo enfrentar la corrupción y la impunidad cuando llega a los más altos niveles del gobierno. Pero el gobierno de Enrique Peña Nieto se ha vuelto a esconder y prefiere investigarse a sí mismo. Eso no sirve.


En el caso de Guatemala, primero hay que hablar de los indignados. Miles de guatemaltecos que pacífica y disciplinadamente protestaron durante meses en las calles y en las plazas públicas hasta que el Presidente, Otto Pérez Molina, y la vicepresidenta, Roxana Baldetti, fueron obligados a renunciar por denuncias de corrupción.

México también tiene a muchos indignados por la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa y por el evidente conflicto de interés (por parte de la pareja presidencial) en la compra de una casa de siete millones de dólares -la llamada "Casa Blanca"- a un contratista del gobierno. Entonces ¿por qué en Guatemala sí hubo justicia y en México no? La respuesta es sencilla: porque en Guatemala las investigaciones fueron lideradas por un organismo internacional y en México no.

Iván Velásquez es el hombre que tumbó al presidente de Guatemala. Él está al frente de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Esta comisión se creó gracias a un acuerdo entre Naciones Unidas y el gobierno de Guatemala. ¿Y por qué no hacemos lo mismo en México?

Le pregunté en una entrevista al abogado colombiano, Iván Velásquez, si podría ir a México a investigar casos específicos de corrupción e impunidad, como la "Casa Blanca" y la desaparición de los 43 normalistas. "Naturalmente que esto depende de convenciones entre el país correspondiente y el secretario general de Naciones Unidas", me dijo con su voz imperturbable, sus lentes y su barba gris casi sin moverse.

Luego me explicó las ventajas de una comisión como la suya. "Lo que ocurre es que esta comisión tiene una gran ventaja de absoluta independencia", me dijo quien se dio a conocer en su país, Colombia, por iniciar investigaciones que culminaron con denuncias a decenas de congresistas por actividades paramilitares. "(La comisión) no tiene nexos con ningún factor de poder, dentro o fuera del Estado; eso garantiza que pueda producir investigaciones más independientes y de mayor profundidad".

Ese no fue el caso de la investigación por la "Casa Blanca" en México. Esa la realizó un subordinado del Presidente, Virgilio Andrade. Y como era de esperarse, absolvió al Presidente y a su esposa, Angélica Rivera, de una operación altamente sospechosa e irregular. Si de verdad Los Pinos no tiene nada que ocultar, ¿por qué no le piden a Naciones Unidas que haga su propia investigación independiente sobre la "Casa Blanca" y la del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en Malinalco?

La misma sospecha existe sobre la investigación gubernamental por la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa. La investigación oficial del gobierno de Peña Nieto -que sugería que los estudiantes fueron incinerados en un basurero público de Cocula, Guerrero- ha sido totalmente desmentida por cinco expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH, dependiente de la OEA).

Además, los expertos independientes -retando las conclusiones falseadas del gobierno- aseguran que la policía y el Ejército mexicano participaron en la desaparición de los estudiantes. Por lo tanto -proponen- hay que seguir buscándolos.

Las investigaciones de la CIDH nos llevan a las siguientes conclusiones: la "verdad histórica" que presentó el gobierno mexicano sobre el caso Ayotzinapa es falsa, el gobierno no se puede investigar a sí mismo y, ante la falta de credibilidad de las autoridades, es necesario que organismos internacionales se involucren. Lo mismo se aplica al caso de la "Casa Blanca".

Si México quiere seguir el gran ejemplo de Guatemala -y debería- es preciso dejar a un lado el absurdo nacionalismo y las excusas legales para permitir que expertos internacionales e independientes investiguen la corrupción y la impunidad. Esa es la única manera de recuperar la confianza de los mexicanos.

¿Cómo mide el éxito?, le pregunté antes de despedirme a Iván Velásquez. "El éxito hay que medirlo en la desarticulación de las estructuras criminales que existen en Guatemala", me dijo, "y que desafortunadamente existen también en muchos países de América Latina".

Pregunta urgente: ¿quién se atreve a invitar a Iván Velásquez a México?

Jorge Ramos, un periodista que reta al poder
En esta columna Joaquín Roy, catedrático Jean Monnet y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami, comenta la publicitada entrevista forzada del periodista Jorge Ramos al magnate y precandidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, quien propone expulsar a 10 millones de personas indocumentadas del suelo estadounidense. El autor asevera que el activismo de Ramos ha revelado por contraste el lamentable estado de numerosos medios de comunicación en Estados Unidos, y en otros lugares, que se han convertido en vehículos serviles del poder y del respaldo condicionado que concede la necesaria publicidad. 

Por Joaquín Roy

 Voy a violar una de las reglas propias del contenido de mis análisis en medios de comunicación. Confieso, de salida y para evitar falsas interpretaciones: Jorge Ramos fue alumno mío en la Universidad de Miami. Frecuentó un curso sobre el pensamiento latinoamericano, parte de su currículo de una maestría en Relaciones Internacionales. El vínculo entre un profesor bienintencionado y el alumno aventajado se mantuvo con el paso de los años. La admiración y el respeto son mutuos.
Por lo tanto, no soy enteramente neutral al analizar los hechos y el contexto del enfrentamiento entre Ramos y el posible candidato a la presidencia de Estados Unidos por el opositor Partido Republicano, Donald Trump.
Como indican todas las repeticiones del incidente acaecido el 25 de agosto en Dubuque, en el estado de Iowa, Ramos acudió a una conferencia de prensa del magnate. Su prestigio es enorme: apareció en la portada de la revista Time como una de las 100 personalidades más importantes de Estados Unidos.
Numerosos periodistas se escudan en su labor excesivamente prudente y “profesional” por una regla que tristemente ha sido rebasada por la práctica. El periodista pretendidamente objetivo ha sido sustituido por maneras diversas de “activismo pasivo”.
Entre el sector hispano o latino solamente está aparentemente superado por la jueza Olga Sotomayor, que integra la Corte Suprema de Estados Unidos. Como conductor estrella de Univisión, la principal cadena de televisión en español del país, y columnista de varias docenas de diarios, durante meses había intentado conseguir una entrevista con Trump.
Fue rechazado sistemáticamente y le llegó a mandar una carta manuscrita, con su número de su teléfono móvil personal, como invitación para dialogar sobre los temas a tratar. El silencio fue la respuesta, pero Trump publicó en Internet la carta. Ramos tuvo que cambiar su móvil.
Univisión había cancelado el acuerdo con Trump para el concurso de Miss Universo, por sus denostaciones sobre los inmigrantes mexicanos y su país de origen, por lo cual el millonario le ha propinado una demanda judicial de 500 millones de dólares.
Trump había ya tenido diversos enfrentamientos con la prensa, entre ellos una despreciable referencia (menstruación) a Megyn Kelly, una de las más reconocidas anclas de la cadena conservadora Fox. Frustrado por la negativa, Ramos se fue a Iowa, lugar emblemático en la cadena de las primarias republicanas del año próximo, donde caerán o se consolidarán los aspirantes.
En ese escenario clásico de las conferencias de prensa, donde los periodistas disciplinados se sientan delante de la personalidad, Ramos alzó su mano para ser llamado, pero Trump eligió a dos colegas antes, y esperó su turno, que no llegaba. Trump lo siguió ignorando. Ramos entonces se levantó y comenzó con su interrogatorio, sin esperar el permiso.
Sus preguntas y aseveraciones eran tiros que iban en la dirección de cómo pretende Trump expulsar a 10 millones de personas indocumentadas, cómo va a construir un muro a la largo de toda la frontera sur con México, y cómo les va a rescindir la ciudadanía a aquellos nacidos (de padres residentes o indocumentados) en territorio de Estados Unidos.
Trump silencia que una enmienda de la Constitución concede el derecho automático a la ciudadanía a estos hijos de inmigrantes, en aplicación explícita del “Jus soli (derecho de suelo)”, el termino en latín que consagra la nacionalidad para todos los nacidos en el país, más genuinamente estadounidense que la Coca-Cola.
El precandidato lo ignoró, y le conminó a que se sentara. Y que se fuera a Univisión. O que regresara “a su país” (Ramos, mexicano de nacimiento, tiene la ciudadanía estadounidense desde hace largo tiempo). Ramos tozudamente insistió en sus “preguntas”, ya convertidas en acusaciones y recordatorios de la legislación.
Finalmente, Trump ordenó a sus guardias de seguridad que expulsaran al periodista. Ramos protestó, y fue físicamente empujado hacia el exterior de la sala.
Las consecuencias del acto han sido que el tema de la inmigración se ha insertado en pleno corazón de la campaña y ninguno de los precandidatos lo pueden evitar. A los republicanos los ha atrapado con el paso cambiado, temerosos de tener que debatir esa envenenada polémica y con temor de que gran parte del electorado natural no los respalde en los requerimientos de Trump.Ramos entonces se convirtió en interlocutor del debate con Trump, quien aguantó bien el tipo. Contestó que, como constructor de rascacielos, podría levantar un muro impresionante y efectivo entre el océano Pacifico y el Caribe, y que la legislación se podría cambiar, porque así se lo habían dicho “autoridades académicas”.
Saben que la mayoría de los electores hispanos, no solamente los del gobernante Partido Demócrata, apoyan las tesis de proteger los derechos de los inmigrantes, y no abogan por medidas drásticas de expulsión, sino de una progresiva integración y legalización.
Los candidatos demócratas también se sienten indecisos en un terreno resbaladizo.
Las acciones de Ramos han revelado también el lamentable estado de numerosos medios de comunicación en Estados Unidos, y en otros lugares, que se han convertido en vehículos serviles del poder y del respaldo condicionado que concede la necesaria publicidad.
Numerosos periodistas se escudan en su labor excesivamente prudente y “profesional” por una regla que tristemente ha sido rebasada por la práctica. El periodista pretendidamente objetivo ha sido sustituido por maneras diversas de “activismo pasivo”. Unas veces se opta por la colocación de “preguntas” que inviten a la defensa de un programa. Otras se agota el tiempo disponible con temas ajenos a lo que importa. En ese contexto, contrasta el “activismo” de Ramos.
¿Qué hacer con unas declaraciones que etiquetan a todo un país como generador de narcotraficantes y terroristas? ¿Cómo hay que tratar objetivamente el mito de que los indocumentados roban puestos de trabajo a los residentes y ciudadanos escrupulosamente “legales”? ¿Cómo se explica que esos llamados “ilegales” son los únicos que están dispuestos (porque no tienen más remedio, claro) a hacer los trabajos que los autóctonos rechazan? ¿Cómo se confronta el mito de la inmovilidad de la “esencia” nacional cimentada en una ya desaparecida universalidad blanca, anglo, protestante?
Desde luego, no se consigue con conferencias de prensa orquestadas como una charla en un parvulario. Gente como Ramos se han cansado con esta parodia de unos falsos modales.
Editado por Pablo Piacentini
La investigación de Andrade es un cuento, "absolvió a su jefe": Jorge Ramos
Por Jorge Ramos

Cero credibilidad en la investigación de la Casa Blanca en México. Virgilio Andrade dijo que no hubo conflicto de interéses. Andrade pasará a la historia como una de las figuras más tristes y patéticas de la política mexicana; le tocó absolver a su jefe -de quien tiene un gran retrato en una pared de su oficina- y cumplió.

Pero el conflicto no desaparece. El conflicto de interés está cuando la esposa del presidente "compra" una casa de 7 millones de dólares en condiciones especiales e inusuales a un contratista del gobierno y luego ese mismo contratista se beneficia. Lo mismo ocurrió con la casa de Videgaray, un "presidenciable" para el 2018.

El otro conflicto es cuando un subordinado disque "investiga" a su jefe y luego lo libra de culpa. Ahora le toca al congreso mexicano iniciar una investigación independiente pero quizás no se atrevan. Hay muchos con colas que les pisen y la oposición no se atreve a ser oposición.
Peña Nieto aclaró lo de sus calcetines pero no ha dado una sola conferencia de prensa desde que llegó al poder. En México no hay rendición de cuentas. La historia oficial es un cuento. O sea, México seguirá siendo el país donde no pasa nada.

Posdata. Mientras tanto hoy Guatemala le dio el ejemplo a México de cómo se enfrentan los casos de corrupción presidencial al detener a la vicepresidenta Roxana Baldetti.

Esta es la entrevista en que el presidente Perez Molina me dijo que "sí" pondría las manos al fuego por ella. ¿Todavía lo haría?¿Seguirá él?

Jorge Ramos propone a Donald Trump un día sin mexicanos
Donald Trump no ha parado en agresiones para los mexicanos y para el gobierno de México. Sin embargo, el periodista Jorge Ramos le lanzó una propuesta bastante interesante, ¿de qué se trata?
Le sugiere que en sus empresas trabajen un sólo día sin mexicanos, sin un sólo empleado latino, para que pueda notar la importancia que tiene esa comunidad en la economía y vida de Estados Unidos.

"A Trump que tanto le gusta poner retos en su programa de televisión, The Apprentice, le propongo el siguiente: pase un día -uno solo- sin sus empleados mexicanos y latinos. No podría. Sus negocios se paralizarían. Un día sin mexicanos pararía al imperio Trump"

Además, enfatizó en que  Donald Trump "Se ha convertido, rápidamente, en el hombre más odiado para muchos mexicanos y Latinos en Estados Unidos".

No olvidemos que en semanas pasadas el magnate estadounidense aseguró que los mexicanos en Estados Unidos están atentando contra la seguridad, desarrollo económico y cultural del país y que lo mejor sería colocar un muro para que exista una verdadera división.

Ante ello, Jorge, que es parte de la lista de los 100 más influyentes del mundo según la revista Time, declaró que "Es una hipocresía de Trump criticar a los mexicanos y, al mismo tiempo, beneficiarse de su trabajo", agrega el periodista mexicano.

El periodista hispano con mayor presencia en la Unión Americana resaltó en su  columna que "esos inmigrantes que envía México a Estados Unidos -11.4 millones- y que, según Trump, no son los `mejores', han construido sus edificios, cosechan la comida que lo alimenta y han contribuido a su enorme fortuna (calculada en más de cuatro mil millones de dólares por la revista Forbes)".

Sin duda, Donald se está quedando sin apoyo, pues en días pasados la cadena de televisión Univision canceló su contrato con el magnate y hoy se anunció en un comunicado que la NBC también le da la espalda al magnate y no transmitirá "Miss USA" y "Miss Universo".

"Debido a las recientes declaraciones despectivas de Donald Trump con respecto a los inmigrantes, NBC da por acabada su relación comercial con el señor Trump.

Más de 200.000 personas firmaron una petición en la plataforma digitial Change.org para pedir a NBC que acabara su relación con Trump.