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La Casa Blanca prepara algo contra Irán

Por Manuel E. Yepe
Diario ¡Por esto! (Mérida)

Hasta ahora – afirma el periodista Philip Giraldi–, junio ha sido un mes animado a la luz de la aparente diligencia con que EEUU pretende rehacer el mundo a su propia imagen y semejanza. En un artículo publicado el 20 de junio de 2019 en el sitio web Unz.com (en español se identifica como El Ojo Digital), Giraldi, quien es además doctor en historia de Europa y fue especialista en contraterrorismo y oficial veterano en operaciones de la CIA en Europa y el Medio Oriente, comenta que existe expectación por saber si la Casa Blanca se está preparando para “hacer algo” contra Irán en el terreno militar.

Los recientes incidentes, relacionados con presuntos ataques a petroleros noruegos y japoneses en el Golfo de Omán fueron atribuidos inmediatamente a Irán por el Secretario de Estado del régimen de Trump, Mike Pompeo, con tan poca consideración por las pruebas que incluso medios convencionales de comunicación estadounidenses que son invariables cumplidores de las normas que se les fijan, se quedaron boquiabiertos. En su cobertura inicial de la situación, The New York Times se hizo eco de afirmaciones del gobierno pero, si uno lee los comentarios de lectores sobre lo publicado aprecia que 90% de los que se molestaron en expresar una opinión considera que la versión difundida no es creíble.

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Varios comentaristas han recordado el enteramente falso incidente del Golfo de Tonkin que condujo a la escalada de la participación estadounidense en Vietnam de 1964, hecho que se expresó con frecuencia en los comentarios de los lectores, tanto en los medios de comunicación convencionales como alternativos. Otros recordaron, en cambio, los falsos reportes de inteligencia que vinculaban al líder iraquí Saddam Hussein con los terroristas del 11 de septiembre de 2001, así como los falseados informes sobre un programa nuclear secreto iraquí y la existencia de unos gigantescos planeadores capaces de lanzar armas biológicas por sobre el océano Atlántico que proliferaron por esos días.

La historia final data de principios de junio, cuando el secretario de Estado Mike Pompeo se reunió en privado con los líderes judíos estadounidenses quienes le expresaron su preocupación por la posibilidad de que el líder laborista británico Jeremy Corbyn se convirtiera en primer ministro. (Corbyn había sido blanco de fuertes ataques de los judíos británicos por haber sido el primer político de alto rango del Reino Unido en hablar con lástima o simpatía sobre la difícil situación de los palestinos).

A Pompeo le preguntaron si, en caso de resultar electo Corbyn, EEUU estaría dispuesto a trabajar con ellos para accionar contra los inconvenientes que pudieran surgir para los judíos en el Reino Unido. El Secretario de Estado estadounidense contestó: “Podría ser que el Sr. Corbyn se las arregle para ser elegido… Es posible. Pero debe usted saber que no esperaremos a que haga esas cosas para empezar a rechazarlas. Haremos todo lo que esté en nuestras manos para evitar llegar a ese extremo. Sería demasiado riesgoso, importante y difícil hacer algo luego de haber ocurrido su elección”.

Hay ciertas ambigüedades tanto en la pregunta como en la respuesta, pero parece que los judíos estadounidenses quieren unirse a sus homólogos británicos para derribar o contener a un político de tan alto nivel elegido para tan alto cargo, por no ser Corbyn suficientemente pro-Israelí.

El Secretario de Estado Pompeo está de acuerdo con ellos en que hay que hacer algo, lo que incluye muy posiblemente tomar algunas medidas -probablemente encubiertas- para asegurarse de que Corbyn no se convierta en Primer Ministro. Pero como Pompeo podría estar pensando en subvertir las instituciones del aliado más cercano de Estados Unidos es, en cierta medida, una buena noticia que él esté siendo en ignorado por los medios.

Junio no ha terminado todavía, pero es bueno que Estados Unidos aún no haya invadido a Venezuela, pese a los reclamos del oportunista y farsante senador Marco Rubio y del demente senador Lindsey Graham, dice el periodista Philip Giraldi.

Había una serie de aspectos cuestionables en la versión de Pompeo, sobre todo por la improbabilidad de que Irán atacara un barco japonés mientras el Primer Ministro japonés estaba en Teherán haciendo una visita. El ataque en sí, atribuido a minas iraníes, tampoco coincidió con los daños sufridos por los buques, que se encontraban muy por encima de la línea de flotación, un detalle que fue señalado por el capitán del buque japonés, entre otros. Los tripulantes del barco también vieron objetos voladores, lo que sugiere que los misiles u otros proyectiles fueron los culpables, disparados por casi todos los que se encontraban en la zona.

Y luego está la cuestión del motivo: los Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos quieren una guerra con Irán mientras que los iraníes intentan evitar un ataque B-52, así que ¿por qué Irán haría algo que prácticamente garantizaría una respuesta devastadora de Washington?



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