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¿De donde viene la expresión vete al carajo?

Supongo que alguna vez te habrán mandado al carajo, y tu no sabías que era aquello pero dabas por supuesto que debía de ser un lugar desagradable, más que nada por el tono empleado por la persona.

Creo que como yo, muchos habréis identificado un carajo con una mierda, que es otra expresión muy típica y un lugar a donde nos han mandado a muchos en múltiples ocasiones.

Con el paso de los años y al oír el español que se habla en otras zonas de Sudamérica el término carajo te das cuenta que ya no es un lugar, ¡Ay carajo! o ¡y un carajo! parecen tener otro significado.

Es cuando te adaptas y te acuerdas de la evolución del lenguaje, de como la misma palabra puede modificar su significado por el uso diferente que le dan y que la lengua es algo vivo que evoluciona. Y nuestro idioma está muy vivo.

Así que ahora tienes dos modos de usar la palabra carajo, pero no tienes ni la menor idea de donde procede o de donde salió.

Pero un día cualquiera mientras estás haciendo tus cosa con la radio puesta, sin prestarle mayor atención, llega el locutor y dice ( están hablando de piratas), ¿ sabéis de donde viene la palabra carajo?

Y se te abren las orejas de par en par, dejas de hacer lo que estabas haciendo y prestas toda la atención posible para que no se te pase ni una sílaba, porque después quieres contárselo a los demás.

Que intriga, que misterio, piensas y relacionas que si habla de piratas tendrá que ver con esta actividad y esperas anhelante la respuesta.

El carajo es un puesto de guardia situado en el palo más alto de los antiguos navios de vela españoles. Un lugar aterrador, por los constantes movimientos de balanceo de estas enórmes naves en medio del océano.

Tan aterrador que muchos de los fornidos marinos, acostumbrados a la mar y su vicisitudes llegaban a marearse en este puesto, allí me gustaría ver a los amante de las montañas rusas.

Tan aterrador que en muchas ocasiones servía como castigo o para escarmiento de aquellos que habían infringido alguna de las duras normas, que evidentemente, servían para poder mantener el orden en condiciones tan extremas.

Escuchar, ¡vete al carajo! debía ser una de las frases que nadie quería escuchar y menos practicar.

Ahora podemos entender mejor las expresiones como:

«Me importa un carajo», significando que no te importa nada, una muestra de valentía por parte de aquellas persona que era enviada a tan movido lugar.

«No se ve un carajo» para hacer entender que en la lejanía no se ve el puesto de vigía del palo mayor, el más alto y que se vería a mayor distancia, o lo que es lo mismo, no se ve nada.

Por lo que ya sabemos cual es el significado de esta palabra y ahora ya sabes a donde se supone que tienes que ir cuando te mandan al carajo.

Otro tema es el significado que se le da en sudamérica, donde carajo es el equivalente al pene, lo que tiene todo el sentido del mundo al igualarlo al palo mayor y más largo de los que llevaban los navios españoles.


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